Rusia 2018: la alquimia del Kremlin.

Rusia 2018: la alquimia del Kremlin.

Raul Tamayo

28 de Junio de 2018.

Todo indica que el deporte puede llegar a ser un reflejo de la situación político económica actual, el sentimiento mismo de las personas causa un irreversible efecto que pudiera llegar a ser positivo o negativo en los países, suena grotesco poder hacer un comparativo para definir el estado de ánimo de alguna nación, su ambiente, sus deseos y amarguras, lo que es un hecho es que posiblemente todos requieren de algún tipo de triunfador deportivo para tener aspiraciones, soñar o simplemente seguir adelante.

Al paso de los años el deporte siempre ha sido parte de la plataforma política en todas las naciones, unas más otras menos, no hay que olvidar que el espíritu de competencia entre los países nace primordialmente con el objetivo de unir a la humanidad, de acercar a los pueblos, convivir, conocerse y medirse unos a los otros.

A la distancia se pueden definir a los “Juegos Olímpicos de Atenas 1896” como el primer acto político deportivo globalizado en la historia, ahí participaron 14 países que disputaron 43 competencias en 9 deportes, y en total fueron 241 atletas masculinos los que compitieron en el evento, para desgracia de la concurrencia no hubo en aquel tiempo participación femenina, algo terrible para cualquier época.

Pero los tiempos naturalmente han cambiado en todos los sentidos, la comunicación y el manejo de la información nos hace conocer con gran nitidez a los contrincantes en cualquiera de las dos arenas (Política y Deporte), sin dejar de mencionar la gran velocidad con la que esta fluye.

Por lo que no deja de ser interesante el momento tan especial que se está viviendo actualmente en Rusia, este país no solo se proyecta como el anfitrión de la Copa del Mundo de Fútbol, se presenta ante millones de personas como la nación más extensa en el planeta, como el país que limita con el mayor número de naciones en el mundo, un total de dieciséis, tiene once zonas horarias, además de poseer una de las mayores reservas de recursos minerales aún sin explotar, sin olvidar que es considerada la superpotencia energética que cuenta con las mayores reservas de recursos forestales, y que en su territorio tiene la cuarta parte del agua dulce sin congelar en el mundo, casi nada.

Pero el mundial de Rusia está dando muestras de realidades político deportivas que se reflejan con gran claridad, la fugaz participación en el certamen por parte de la representación de Alemania, lejos de dejar una derrota amarga para su gente, enseña la situación actual de una gran nación con grandes problemas por resolver, en Berlín la canciller se encuentra bajo una altísima presión debido a la crisis de los refugiados, que a su vez le ha generado una inestabilidad política al interior de su gobierno, paralelamente los conflictos y la presión europea parece que han golpeado el estado de ánimo y la claridad de su gente, pese a que a través de la historia siempre han encontrado la forma de salir adelante, pero en estos momentos esa relativa inestabilidad al parecer se ha visto reflejada en su selección nacional.

Posiblemente este es el más claro ejemplo donde se confirma que no se puede ganar en todo, este es el precio que hay que pagar por ser una gran nación que se ha convertido en un líder indiscutible, pero que hoy es golpeada en lo deportivo para esperanza de muchos.

Otros ejemplos se encuentran a la vista, como hasta el momento es el caso de Argentina, el paso errático de su selección en los últimos años puede ser el reflejo de una economía que se mantiene sin crecimiento, siempre con una constante e imparable crisis que se manifiesta en presión para su gente, y que encuentra desahogo directo en uno de sus mejores deportistas.

Estos ambientes tensos se perciben con deportistas de latinoamérica cuando existen malos gobiernos o incluso temporadas de elecciones, pueblos que encuentran en ellos a su mejor refugio o en ciertos casos sus más apreciados villanos, el factor afecto-odio durante la competencia en Rusia se respira con gran naturalidad, un día somos competidores con rechazo, pero en cuestión de horas todo se transforma en fraternidad, la manipulación se hace presente y expone lo peor de la gente, el deporte al servicio de la política para lograr estabilidad interna.

El mundial de Rusia ha puesto a la nación de los zares en el ojo del mundo entero, ha proyectado su vasta, diversa e infinita cultura, muestra su crecimiento económico y sobre todo su potencial para el futuro, lejos quedó aquel país con una imagen siniestra e intrigante, hoy Rusia se prepara y adopta la más tradicional alquimia para lograr sus objetivos, transformando el plomo en oro.

"El mundial es deporte, pero antes es política"

Pin It

Mas Leídos

 27 3